No muy lejos de la desembocadura del rio Nith en Escocia se levanta la ciudad de Dumfries al sur del país del Cardo, y de allí son estos auténticos trogloditas del rock duro de los que traemos un documento sonoro que seguía virgen en edición vinilo y que gracias a los apasionados muchachos de Ponferrada "Yunke Records" tenemos la suerte de poder catar y disfrutar esta auténtica herejía a 33 revoluciones en un hermoso doce pulgadas de colores con libreto informativo fotografiado donde se cobijan algunas de las primeras blasfemias de los dos primeros discos de Black Sabbath.
Este cuento terrorífico comienza un 16 de Noviembre de 1969 cuando el bajista de nuestros amigos de hoy (Iron Claw) de nombre Alex y de apellido Wilson presenta uno de los primeros aquelarres sónicos de las bestias infernales de Birmingham.
El chaval queda acojonado con lo que ve y escucha y como ya tenía referencias de los Sabbath graba las canciones que escupen aquella noche en el sur de Escocia en una cassette Grundig, huelga decir que lo visto, escuchado y grabado en la cassette causará onda impresión en el bajista que no tarda en enseñarle las canciones al resto de chavales (tres) que conforman Iron Claw.
Encerrados en su local de ensayo se aprenden de arriba abajo unas canciones que todavía no han sido publicadas por Ozzy, Iommi, Geezer Butler y Bill Ward. No contentos con esa profanación el cuarteto graba en diferentes momentos del comienzo del año 1970 seis de las canciones que Black Sabbath publicarían para su debut y "Paranoid" durante aquel año, con el morbo añadido de que no pocos en aquella parte de la vieja Caledonia conocieron primero "War Pigs" o "Fairies Wear Boots" que muchos ingleses que no las escucharon hasta seis meses después cuando "Paranoid" fue publicado.
Para la grabación de esas canciones, Wilson utilizará un magnetófono de bobina abierta conocido como "Reel-to-Reel" usando un grabador Grundig junto con un mezclador Grundig de 4 canales. Estas adaptaciones de Iron Claw ya vivían en YouTube pero no ha tenido su oportunidad en vinilo hasta este 2026 gracias a la masterización de Tony Reed, productor y guitarrista de Pentagram entre otros mil proyectos.
Reed restauró el viejo audio, limpiando y reduciendo ruido y distorsión, mejorando la claridad y el balance sin esterilizar el sonido preservando la energía primigenia de las originales. Obviamente que nadie busque un acabado pulido en este disco, la gracia precisamente y la autenticidad es sentarse y disfrutar de estas un tanto inocentes pero curradas y casi sin estrenar revisiones de "Warpigs (Walpurgis)", "Fairies Wear Boots", "Wicked World" en una cara y "Evil Woman", "Sleeping Village/Warning" y "Black Sabbath" en la otra.
En esencia Iron Claw capturan el espíritu de las originales, ofreciendo ellos su enfoque en puro directo, primando la espontaneidad por encima del estudio que se puede hacer de unas canciones que tienen más de 55 años, el vocalista no se limita a imitar a un Ozzy que todavía no tendría un estilo definido en su totalidad y el resto del grupo disfruta dentro de un Carnaval Heavy que estaba dejando sus primeras notas rupestres de Heavy Psych Blues.
A.A. Babayôbski
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